NO TE PONGAS EUFORICO!!
El momento de la euforia no es el mejor para tomar decisiones, sin embargo es cuando mas ganas de decidir tenemos. Por esta causa es que cometemos tantos errores; y algunos sin solución. Pero ¿quién nos puede detener y hacernos pensar cuando estamos eufóricos? lejos de pensar, calcular y observar, queremos actuar; cerrar el negocio. Queremos hacer y hacemos, hacemos de todo, probamos aquí y allá; damos la vuelta y cambiamos de parecer.
Pero luego nos ...damos cuenta que nada de lo hecho ha tenido verdadero sentido. Entonces nos desalentamos, nos deprimimos y también nos calmamos. Ya no tenemos ganas de hacer tantas cosas, la euforia se nos ha pasado. En el momento de quietud es cuando oímos el silbo apacible. Dios nos estuvo observando todo el tiempo, no pudo hablarnos durante la tormenta de la euforia. Mejor dicho, no pudimos nosotros oír a Dios. Entonces nos dejó hacer para que comprobemos por cuenta nuestra el error.
Así es como vamos aprendiendo, nos vamos asentando, y con menos apuro llegamos antes y hacemos las cosas mejor. Y al fin aprendemos las palabras de Napoleón: "Vísteme despacio que estoy apurado".
No te ha pasado algo así? Si todavía no te paso es muy posible que te pase. Especialmente si eres de carácter impulsivo. Pero sabe una cosa y tenla muy presente: Intentar hacer cosas y fracasar no es el fin del mundo. No, es el comienzo del aprendizaje; pero es preciso levantar el pie del acelerador, así no nos estrellamos.
Lo bueno en todo esto es que el Señor es tan bueno como para dejarnos fracasar, ya que el fracaso es casi siempre lo que nos conduce a dejar lo que estamos
haciendo para volvernos a Dios.
Así es como comenzamos de nuevo; ya sin tanta euforia pero con más sabiduría y precisión.
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