Querida Claudia…
Terminaron tus sufrimientos, no te fue fácil en todos estos años de lucha, con muy poca tregua; lo sabemos muy bien. Tuviste muchas victorias de sanidad, pero esta vez, ya era tu tiempo. Gracias por tu ejemplo de fe, esa misma fe, que según tus propias palabras, heredaste de papá Tomás… ahora a descansar en los eternos brazos del Señor a quien amaste y serviste. Te vamos a echar de menos en cada fin de año, cuando ustedes venían o nosotros íbamos a Monte Herm...oso, tanto que reíamos y disfrutábamos, me encantaba hacerte reír… Alcira estaba muy cómoda y feliz cuando hablaba en el dialecto natal con vos, y conservaban las costumbres del hogar paterno; pero todo pasa en esta vida, todo va cambiando; aquí todos tenemos fecha de vencimiento, sin embargo, dentro de este cuerpo frágil, está nuestro ser verdadero y eterno. Ahora estás mas VIVA que nunca!, junto a mamá Josefina, papá Tomás, el abuelo Marcos y la abuela Ida, Pablo, la tía Venus y aquel hermanito mayor, Samuel, quien partió en la primera niñez. Nosotros, desde aquí los imaginamos en la gloria de Dios, Gloria a la cual esperamos entrar cuando nuestro tiempo llegue; por ahora seguiremos y seguiremos… y al final del camino nos hallaremos, para nunca separarnos más.
Tu querida hermana Alcira y tu cuñado Tony

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