viernes, 11 de mayo de 2018


CULPA, RELIGION Y MALTRATO
“La culpa y la religión tienen su complicación”. La culpa es un sentir que utiliza Dios para concientizar al hombre de su pecado y así pueda arrepentirse para ser restaurado y volver a tener paz en su interior. Pero hay otra culpa que solo atormenta y degrada al creyente, es la culpa que impone la religiosidad hueca; esta culpa de la religión es un sentir de condenación sin remedio y un agente de esclavitud que nunca termina. He conocido a muchas pe...rsonas esclavizadas a esta culpa, y aunque pasan los años, nunca parecen hallar una salida.
Debiéramos examinar nuestras culpas a la luz de la Biblia, y en un espíritu de recogimiento y sinceridad ante Dios… digo espíritu de recogimiento y sinceridad, porque solo usar la Biblia sin meditar es lo que hace el religioso recalcitrante.
Pensemos en una culpa mala o falsa; es cuando nos sentimos mal por una falta al rito religioso, porque nos hemos llenado de ritos, mandamientos de hombres que no tienen un verdadero valor, pero los seguimos sin meditarlos. Pongamos como ejemplo lo que dice Hebreos 10:24-25. Allí dice que debemos estimularnos al amor y a las buenas obras, y que no debemos dejar de congregarnos. La gran mayoría de las veces sentimos culpa si no nos congregamos, pero no la sentimos si reñimos con los hermanos y quedamos enemistados (tratándonos hipócritamente por años). Sepamos que congregarnos vale, siempre que estemos dispuestos a estimularnos al amor y a las buenas obras, pero es inútil si no es así. Aquí esta el ejemplo: La culpa buena es cuando nos conduce a la restauración de las relaciones con el hermano, pero no hay cura para la culpa que nos produce no ir a la reunión, cuando ir a la reunión es un rito enajenado de la comunión con los hermanos. Hay personas que asisten a todas las reuniones, y aun toman parte activa en la iglesia; pero a su vez suelen ser personas que hieren a muchos que les rodean y nunca se arrepienten, más bien se imponen sobre los demás; esa gente haría un gran servicio a Dios, si solamente dejaran de dañar a otros; pues he notado que hay quienes dejan de congregarse por el maltrato de ciertos servidores. Este es un mal grande que he visto muchas veces entre las congregaciones, y he notado que casi nadie se arrepiente de este pecado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario