¿Qué
significa escuchar la voz de Dios?
Hay algunas
personas que se lo pasan diciendo: “Dios me dijo que…”
“Dios dice
que vos….” “Dios quiere esto y aquello”. Y cosas por el estilo. Ante tanta
espiritualidad, otras personas se sienten frustradas porque no escucha a Dios,
ni siente absolutamente nada.
Entonces
pregunto ¿Y que es oír la voz de Dios?
Dios es muy
grande, demasiado grande para que estemos opinando livianamente, como se
escucha su voz.
Sin
embargo, daré mi opinión; trataré de hacerlo con mucho respeto y coherencia.
A mi
entender, y esto lo puedo comprobar vez tras vez, que Dios se lo pasa hablando
todo el tiempo, a toda persona y en todas partes. Nosotros somos los que
tenemos el problema de audición.
Quiero
ahora traer una palabra de aliento por un lado, y desafío por otro. Hay buenas
personas que dicen no escuchar la voz de Dios; sin embargo por la forma en que
se conducen, dejan demostrado con hechos tangibles, que Dios les aconseja y
ellos siguen el consejo ¿Acaso eso no es oír la voz de Dios? Lo grandioso es
que se puede oír la voz de Dios y no saberlo, pero sí dejarlo demostrado en el
diario vivir. Esto es lo grandioso de esa voz de Dios; grandioso porque nos
llega en un formato de acciones mas que del oído.
Por otro
lado, muchos de aquellos que se lo pasan diciendo: “Dios me dijo”… suelen, con
sus hechos, atestiguar lo contrario. Y vuelvo a preguntar ¿Es eso oír la voz de
Dios?
Por lo
tanto, querido amigo, no te preocupes si oyes a Dios… solo vive una vida de
sencillez y coherencia, haz todo lo bueno que puedas hacer; deja todo lo malo
que puedas dejar. Porque este es un formato de voz de Dios muy importante; y,
la paz interior será tu oír la voz de Dios.
Veamos esto
en la Biblia : Mateo 21:28-32. Aquí los dos hijos
oyeron, pero uno hizo, el otro no. Podemos decir que hacer es haber oído de
verdad.
El caso de
Jacob es muy significativo, Gen. 28.
Jacob tiene un grave conflicto familiar y se va de su casa. Pero Dios le sale
al encuentro para anunciarle bendición. Jacob estaba oyendo a Dios sin saberlo.
Jacob amaba la bendición de Dios y quiso conseguirla a su equivocada manera.
Pero Dios lo hizo a su manera.
T.L.
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