sábado, 3 de febrero de 2018


“EL CASCO NO VA EN EL CODO,

NI LA BIBLIA EN LA CABEZA”
 
Era uno de los últimos días del año 2008, estaba llegando a mi trabajo cuando vi gente que rodeaba a un motociclista herido en la calle, el golpe había sido muy fuerte, por el estado de la moto y la puerta del auto. Otro motociclista me comentó: “Me pasó muy ligero y con el casco en el codo”. Un aviso radial dice que muchas personas, en su mayoría jóvenes, mueren por no usar el casco cuando van en sus motos. A pesar de tantos accidentes, ni el aviso, ni el casco entran en la cabeza de tantos desdichados ¿Por qué? Quizás porque no piensan que les puede tocar a ellos. Pero se equivocan, y les toca.


¿Y que de la Biblia en la cabeza? ¿No está bien estudiarla y memorizarla? Si señor, será buenísimo que así fuera. ¿Entonces? Digo que no bastaría con la Biblia en la cabeza, y aún digo que es bastante peligroso que la Biblia “solo” esté en la cabeza. Los que mataron a Jesús tenían la cabeza saturada de la Biblia, (el Antiguo Testamento). Aquellos fariseos y escribas perecieron con la cabeza llena de Biblia, pero el corazón vacío de amor. El peligro de una cabeza llena de Biblia es un corazón vacío de amor. La persona puede volverse soberbia y presuntuosa por sus conocimientos, pero nadie cae en esto si puede amar a Dios y a las personas.

Es difícil saber donde hemos de llevar la Biblia, si en la cabeza, en el corazón, o en la conciencia. Lo importante es lo que la Biblia provoca en nosotros. Acciones piadosas, sin que uno se las haya propuesto; amor genuino sin ser siquiera concientes de ello. Sentimientos limpios y sanos, pero no por el ejercicio intelectual, sino por la transformación espiritual, esa que el hombre no maneja ni puede controlar, es algo que está o no está; es algo que hace Dios en las personas y no las personas con su esfuerzo.


Si hay una forma de evitar un golpe mortal, es el casco en la cabeza y la Biblia produciendo su fruto en toda la personalidad. Y esa no es la Biblia que se lleva en la mano, sino la que nos lleva al conocimiento de aquel que dijo: “Soy el camino, la verdad y la vida.

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