lunes, 19 de marzo de 2018


LIBERTAD


 

Así que si el Hijo los libera, serán ustedes verdaderamente libres. Jn. 8:36.

 

La libertad no consiste

en hacer lo que se quiere,

mas bien está en los deberes

que Dios ha establecido,

el buscador de placeres

no es libre sino cautivo.

 

Libre y feliz es aquel

que a Dios su vida consagra,

por lo tanto no se larga

a caminos tenebrosos

a donde abundan los pozos

que a los incautos se tragan.

 

Acompáñame  a reflexionar un poco:

 

La libertad está íntimamente relacionada con el carácter de la persona; los malos no pueden tener libertad, ni los mentirosos, ni los viciosos. Todo aquello que somete a cualquier camino cuyo fin es malo, es contrario a la libertad.

 

El hombre, cuya finitud está comprobada, no puede ser  totalmente libre e independiente, siempre dependerá de alguien o de algo.

 

Se puede decir que alguien es libre cuando sus acciones buscan su bien, el del prójimo y lo que es agradable a Dios. Te podrás imaginar que esto no es para cualquiera.

 

Cuando una persona proclama demasiado cuanta libertad posee, solo está manifestando sus ansias de libertad.

 

La libertad hace bien, por lo tanto el libertinaje no puede ser nada  bueno.

 

Serás libre cuando no tengas libertad para hacer lo malo, y a su vez no puedas dejar de hacer lo bueno que está a tu alcance.

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