jueves, 5 de abril de 2018

EL PODER EN LA DEBILIDAD


“Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad” (Palabras de Jesús a San Pablo)
1º Dios se vale de la incapacidad de los débiles. Dios no necesita la fortaleza del hombre; Dios es todopoderoso, y él da fuerzas al que no tiene ningunas.



2º Las debilidades nunca son para jactarnos, sí nos jactamos de nuestras fuerzas y habilidades. De modo que cuando somos débiles y Dios nos da de sus fuerzas, es Dios quien debe ser exaltado.



3º ¿Y qué es la gracia de Dios? Es el poder de Dios perfeccionado en la debilidad. Nuestra debilidad le es favorable al poder de Dios, lo perfecciona, le viene bien. Y por supuesto a nuestra debilidad le viene bien el poder de Dios.



4º Pero ¿Necesita el poder de Dios ser perfeccionado? En este caso sí, porque halla una debilidad en el hombre que en Dios no existe.



5º Estas ideas son contrarias al pensamiento humano, donde el poder se perfecciona con la buena alimentación y el ejercicio en un cuerpo sano y vigoroso.



6º “Te basta mi gracia”. Es que en la gracia de Dios lo tenemos todo, nada le falta al que cuenta con la gracia de Dios. En el tiempo de necesidad nos llega el socorro, y no es algo que conquistamos, es algo que recibimos: La gracia de Dios.



7º Dios hace su trabajo asociado a los hombres, pero no somos los hombres que sumamos nuestra fuerza a la fuerza de Dios. Dios pone las fuerzas y el hombre su debilidad.



8º ¿Quién busca soldados débiles para su ejército? Dios, que busca donde está la debilidad para perfeccionar su gran poder.



9º Jesús en el vigor de sus fuerzas predicó, hizo milagros, libertó endemoniados, sanó enfermos, etc. Pero su cuerpo debilitado que al fin muere en la cruz es lo que dio a la raza humana posibilidades de eterna salvación.



10º Mas valiosas se tornan las palabras: Te basta mi gracia, al saber que nuestra debilidad e impotencia son lo que Dios necesita para manifestar su poder.

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