jueves, 25 de enero de 2018

¿QUE HACEMOS CON LA ABUELA?


Antes de responder la pregunta del título hagamos otro planteo. Imaginemos que en un determinado hogar nace un niño, ni bien la criatura comienza con sus llantos, los padres se preguntan ¿Qué hacemos con este niño? ¿Dónde lo podemos ubicar para que no nos moleste? Sería un hecho inusual, cruel, desalmado y muy fuera de la razón. Por el contrario, ese niño es recibido con todo cariño y amor. Aunque los padres saben que dará años de trabajo, preocupaciones, noches sin dormir y mucho gasto económico, no obstante papá y mamá aceptan el costo y crían ese niño. ¿Es así, no?


Pero a la vuelta de la vida, cuando los padres son viejos y el niño es hombre, cuando los padres tienen que depender de los hijos, entonces surge la pregunta de nuestro título ¿Qué hacemos con la abuela? ¿Dónde la ubicamos para que no nos cause molestias? Son numerosos los conflictos familiares y las peleas entre hijos, cuñados y sobrinos; todo porque “no podemos” tener a la abuela con nosotros. Entonces alguien de la familia se hace cargo (de no ser así, la abuela irá a un geriátrico). El que se hace cargo suele resentirse mientras los demás familiares se borran y aún se enojan. Muchos aparecerán ni bien la abuela fallezca, esto en caso que tenga algunos bienes y haya algo que cobrar.


Estos hechos son muy crueles y muy comunes. En el pequeño espacio que resta quisiera decir dos cosas: Primero, sepa que quien se hace cargo de la abuela, tiene el privilegio de honrar sus padres, esta es una obra justa que no carecerá de la bendición de Dios. Haga esa bendita tarea con gozo ya que le es permitido devolver un poco de lo mucho que ha recibido en años de su infancia. Usted puede hacer que esa anciana o anciano viva feliz sus últimos días y muera en paz. De esta manera usted no será olvidado/da por Dios que nunca desampara a los que hacen el bien. Usted no es una pobre victima de los parientes que se han borrado y enojado. Delante de Dios su tarea es muy noble y no carecerá de muy buena retribución. En segundo lugar quiero decir a los que se sacaron a la abuela de encima: Esta avivada no es del agrado de Dios, esto les costará muy caro a las vueltas de la vida, ustedes cosecharán abundante dolor, porque eso es lo que han sembrado; y alguien también se los sacará de encima, como hicieron, así les harán. Pero ustedes pueden cambiar su propia historia, entiendan que el Dios todopoderoso tiene en grande estima a los que socorren a los desvalidos. Cuando entiendan esto, ya no se pelearán por no tener a la abuela, sino por tenerla y brindarle todo el amor.


Quizás todavía haya tiempo para una buena siembra que producirá una excelente cosecha. No lo olvide. Aclaremos que hay casos muy especiales en que no queda otro remedio que tomar ciertas decisiones... no son todos los casos iguales.

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