HABIA UNA VEZ EN CIERTO PAIS
(Pensando el la política en una forma imparcial y muy
general, nació este cuentito)
Un grupo bastante numeroso de creyentes cuya posición
política era bastante activa; a pesar que decían ser hermanos en la fe, esto no
concordaba con la forma en que se trataban. Por ejemplo solían decir: No se
puede ser creyente verdadero si tu color político es el azul. Y los otros
decían: No es posible ser creyente si perteneces a los violetas.
Pasados algunos años todos murieron. (Lo que continúa les
pasó a muchos de los llamados hermanitos).
En el más allá cuando llegaban para que les sea designada
la eterna morada, un ángel les preguntaba ¿Qué te trae por aquí? Yo fui un fiel
cristiano salvado por gracia del Señor, respondía el sujeto. Bueno, es extraño,
aquí no figuras en la lista.
Como se fue amontonando un grupo bastante considerable,
tanto del partido azul como del violeta; eso sí, no se mezclaban entre ellos,
unos estaban a la derecha y otros a la izquierda. La cuestión es que al no
poder pasar a las moradas celestiales, uno de los grupos convocó a una asamblea,
saliendo con la idea de hacer un piquete a fin que nadie pudiera entrar al
cielo. Esto provocó la reacción del grupo rival que arremetió contra el piquete
a fin de disolverlo; lo hicieron con el propósito de congraciarse con el ángel
para que los dejara entrar.
Pero ningún grupo consiguió nada. En ese momento llegó al
lugar una cuadrilla de seres angelicales, ante esa presencia se apagó el fuego
de las gomas, se disipó el humo y quedaron paralizados todos los revoltosos de
ambos partidos. Acto seguido algo semejante a un gran embudo se los tragó a
todos mandándolos por un caño donde bajaban a una gran velocidad. Allí ya no se
pudieron dividir más durante el entubado viaje.
Luego de recorrer una gran distancia aparecieron frente a
un inmenso portón, despintado, sucio y con leyendas escritas como: “Aquí no se
jode más”; “Se acabó lo que se daba”; “Lo del infierno era cierto” y “Gracias
por tus servicios prestados”.
El gran portón se abrió de par en par, y como nadie quería
pasar, llego una legión de seres horribles que los metieron a patadas; luego el
portón fue cerrado bruscamente. Para sorpresa de los nuevos ocupantes,
aparecieron una buena tanda de políticos reconocidos, funcionarios de todos los
partidos y muchísimos periodistas de diversas ideologías.
Los políticos se acercaban a los recién llegados
ofreciéndoles una gestión para salir del infierno en tres meses; el costo era
considerablemente alto, pero nadie tenía una moneda. Los periodistas, grabador
en mano, preguntaban a las personas como se sentían y porque creían que los
habían mandado allí. Pero aterrorizados todos solamente lloraban y gritaban sin
consuelo alguno.
Por su parte los líderes principales del partido azul como
del violeta se hallaban en una reunión especial con el diablo; fue entonces que
dijo satán: ¡A ustedes les espera lo peor!!!! ¿El qué? Gracias a nosotros te llenamos el infierno de todos estos giles ¿Y
no nos vas a dar un lugar de privilegio....? ¡De ninguna manera replico el
diablo! Aquí las cosas son así: Reventamos con todo, a los que mejor nos han
servido… ¡Tal cual como hicieron ustedes con sus fieles servidores!!! Y una
densa oscuridad lo llenó todo y para siempre.
T.L.
(31-8-2017)
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