lunes, 20 de noviembre de 2017


QUE TE AYUDA PARECE, PERO ENTORPECE

Siempre los sistemas humanos y lo que parece simplificar y hacer más fácil una tarea, termina entorpeciendo más que ayudando, a su vez se interpone en nuestra relación con Dios. Aquí vale el dicho: “Lo barato sale caro”. El tipo de vida tan desarrollado de hoy, termina siendo más perjudicial que colaborador, mas atraso que adelanto, más doloroso que placentero, mas agotador que vivificante y más hacia la muerte que hacia la vida.

Entonces ¿Por qué nos gusta tanto lo nuevo y desechamos lo antiguo? Es por un magistral engaño, en el que se nos hace gustar lo que no tiene verdadero gusto y se nos ha enseñado a rechazar lo que realmente tiene valor. Así funciona el misterio de la iniquidad.

De este engaño, solamente la revelación de Dios puede abrirnos los ojos para poder ver las cosas como realmente son; y luego sí, es posible elegir con sabiduría y acierto. No puede haber libertad, nueva vida en Cristo y nuevo nacimiento espiritual, sin experimentar estas cosas en alguna manera.

Cuando se nos recomienda volver a las sendas antiguas, se nos está diciendo algo muy importante, que abarca mucho más de lo que podemos imaginar. Pero en forma general, se nos está diciendo que el mundo avanza hacia un aumento del desvío y la maldad, hasta la consumación, hasta llegar al colmo; el Apocalipsis. Y volver a las sendas antiguas es un volver a empezar, volver al origen, al modelo de Dios… en esto consiste el arrepentimiento.

El diablo, el mundo y el hombre caído luchan todo el tiempo contra este mensaje de Dios (volvernos a él). Por eso hay una aberración contra todo antiguo. Pero haga el lector un análisis sincero y honesto: ¿Estamos viviendo mejor, con más paz, salud y bien estar? ¿Vemos que el mundo es más pacífico, alegre y sano? ¿Son hoy las cosas más sólidas; sean artefactos, amistades y modelos de vida? ¿Tenemos hoy menos burocracia y menos problemas que antes?

Si uno piensa seriamente en esto que acabamos de decir, llega muy fácil a la conclusión que no estamos mejor, sino peor. Entonces ¿Por qué tenemos que llamar adelantos a estos grandes atrasos? Solo por una cuestión… ¡Estamos siendo engañados todo el tiempo, a tal punto que nosotros mismo colaboramos con nuestro engañador!

De esto debemos ser rescatados, salvados y regenerados… y para esto Dios envió a Jesucristo al mundo. Para que todo el que crea sea salvado de esta condenación en la que estamos sometidos.
T.L.

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