QUE TE AYUDA PARECE, PERO ENTORPECE
Siempre los sistemas humanos y lo
que parece simplificar y hacer más fácil una tarea, termina entorpeciendo más
que ayudando, a su vez se interpone en nuestra relación con Dios. Aquí vale el
dicho: “Lo barato sale caro”. El tipo de vida tan desarrollado de hoy, termina
siendo más perjudicial que colaborador, mas atraso que adelanto, más doloroso
que placentero, mas agotador que vivificante y más hacia la muerte que hacia la
vida.
Entonces ¿Por qué nos gusta tanto
lo nuevo y desechamos lo antiguo? Es por un magistral engaño, en el que se nos
hace gustar lo que no tiene verdadero gusto y se nos ha enseñado a rechazar lo
que realmente tiene valor. Así funciona el misterio de la iniquidad.
De este engaño, solamente la
revelación de Dios puede abrirnos los ojos para poder ver las cosas como
realmente son; y luego sí, es posible elegir con sabiduría y acierto. No puede
haber libertad, nueva vida en Cristo y nuevo nacimiento espiritual, sin
experimentar estas cosas en alguna manera.
Cuando se nos recomienda volver a
las sendas antiguas, se nos está diciendo algo muy importante, que abarca mucho
más de lo que podemos imaginar. Pero en forma general, se nos está diciendo que
el mundo avanza hacia un aumento del desvío y la maldad, hasta la consumación,
hasta llegar al colmo; el Apocalipsis. Y volver a las sendas antiguas es un
volver a empezar, volver al origen, al modelo de Dios… en esto consiste el
arrepentimiento.
El diablo, el mundo y el hombre
caído luchan todo el tiempo contra este mensaje de Dios (volvernos a él). Por eso
hay una aberración contra todo antiguo. Pero haga el lector un análisis sincero
y honesto: ¿Estamos viviendo mejor, con más paz, salud y bien estar? ¿Vemos que
el mundo es más pacífico, alegre y sano? ¿Son hoy las cosas más sólidas; sean
artefactos, amistades y modelos de vida? ¿Tenemos hoy menos burocracia y menos problemas
que antes?
Si uno piensa seriamente en esto
que acabamos de decir, llega muy fácil a la conclusión que no estamos mejor,
sino peor. Entonces ¿Por qué tenemos que llamar adelantos a estos grandes
atrasos? Solo por una cuestión… ¡Estamos siendo engañados todo el tiempo, a tal
punto que nosotros mismo colaboramos con nuestro engañador!
De esto debemos ser rescatados,
salvados y regenerados… y para esto Dios envió a Jesucristo al mundo. Para que
todo el que crea sea salvado de esta condenación en la que estamos sometidos.
T.L.
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